Una magistrada francesa informó a la Cancillería de su país acerca de una conversación “extraña” con dos diplomáticos de Estados Unidos sobre Marine Le Pen, y dijo que teme una injerencia de Washington en el juicio contra la líder ultraderechista.
En marzo de 2025, un tribunal de primera instancia condenó a Le Pen a cinco años de inhabilitación por malversación de fondos públicos europeos, decisión que el presidente estadounidense, Donald Trump, calificó de “caza de brujas”. Dos meses después, Magali Lafourcade, al frente de la Comisión Nacional Consultativa de Derechos Humanos, recibió a dos consejeros de la oficina de la Democracia de la diplomacia estadounidense.
“Estaban convencidos de que se trataba de un juicio político que buscaba apartarla de la presidencial (...) por motivos puramente políticos”, relató la magistrada. Lafourcade, incómoda con esta charla que no debería “darse con aliados”, decidió poner en conocimiento de la Cancillería francesa, algo que, como jefa de una institución independiente, no suele hacer. “Parecía una especie de intromisión para acreditar un discurso que, sentí, tenía una finalidad de injerencia”, aseguró.
Le Pen se juega su candidatura a la elección presidencial de 2027. Su partido Agrupación Nacional (RN) lidera los sondeos, ya sea con ella como aspirante o con su delfín, Jordan Bardella.